martes, 17 de junio de 2014

Para Marco Ureña valió la pena esperar tres años

reña no marcaba desde el 6 de junio de 2011. Aunque tardó mucho tiempo en volver al gol, confiesa que la anotación borra cada momento de amargura.


Marco Ureña: “La anotación la celebré con el alma; fue un gol que estaba esperando muchísimo”
Fortaleza, Brasil
Marco Ureña está inquieto, se mueve de un lado a otro por el pasillo del avión con un gesto de evidente alegría. No es para menos, le tocó el corazón a millones de ticos con su anotación, un gol que esperó durante tres años y un día.
La larga sequía no pudo haber acabado en un mejor momento. El atacante de Palmichal de Acosta encontró el oasis en Fortaleza y abombó las redes de nuevo.
El futbol reúne corazones. Este es un gol de ensueño que me salió del alma. Yo me quiero olvidar de las críticas (por no jugar) y quiero enfocarme en este momento. Sé que la mayoría de gente quería que yo estuviera aquí”, afirmó el futbolista.
La última vez que había marcado se remonta al 6 de junio del 2011 en la Copa Oro, en un duelo ante México que perdimos 4 a 1.
La mala racha que acumuló el delantero no se debe a la falta de talento, sino a la carencia de regularidad en su club.
En el Kuban Krasnodar no ha podido marcar un solo gol y juega poco, en gran medida por las extrañas decisiones de los técnicos.
Ni Djibril Cisse, un futbolista francés de amplia trayectoria, fue titular y por eso solo aguantó un Verano y se marchó del club.
“No sé cómo se dan el lujo de tener a Marco y no ponerlo a jugar”, comentó Paulo Wanchope.
Tampoco puede salir a préstamo porque los equipos de este país tienen tanto dinero que no les interesa transferir a sus jugadores, aunque no los pongan.
Un claro ejemplo de ello es la Selección de Rusia, la única del Mundial de Brasil que no tiene un solo futbolista jugando en una liga extranjera.
Con la Sele es otra cosa
Un capítulo aparte es la Selección. Ureña fue el máximo anotador de la era de Ricardo La Volpe como entrenador y siempre que se colocó la casaca nacional su rendimiento fue óptimo.
Esto se ratificó ante los charrúas, ya que en la primera pelota que tocó, perforó las redes.
“Joel sabía el movimiento que iba a hacer, corrí muchísimo y por dicha en la primera jugada entró el balón”, añadió el atacante, quién corrió a abrazar a Paulo Wanchope y al sociólogo Jaime Pedrosa tras la anotación.
Un día después del éxtasis, Ureña vacila con sus compañeros en el avión. Los tres años de espera valieron la pena. Ahora viene Italia y soñar no cuesta nada.

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